Este libro infantil ilustrado nos cuenta la historia de Rosa, una niña que cosecha niebla para poder coser biombos, cortinas y visillos con los que tapará todo tipo de cosas: arrugas, deudas y, si hace falta, hasta personas. Son tejidos fugaces, que cubren rápido todo el país pero que rápido desaparecen, dejando así ver lo que se oculta detrás de ello, por lo que hay que renovarlo de seguido. Sin duda una historia para reflexionar.
Así, hilando sin parar, transcurren los días de esta triste niña hasta que, una mañana, tras la niebla, aparece el cartero con una carta para ella que le hace saltar de alegría y le ilumina el corazón. Se trata de una carta de su padre, que le hace recordar todos sus abrazos, besos, caricias; pero también los gritos, peleas y su partida, que, sin más explicaciones, le dejó con un enorme vacío que la acompañará hasta ese gran momento en que, gracias a esa carta, vuelva a entrar luz en su vida.
Su padre le anuncia su regreso y, con él, también el de sus abrazos. Abrazos que disiparán definitivamente la niebla para sustituirla por los cálidos y brillantes rayos del sol que usará para hilar, en primer lugar, una reluciente colcha para proteger a su padre, y que serán, a partir de ese momento, la nueva materia para confeccionar sus preciados tejidos.
El libro tiene unas ilustraciones magníficas e incluye páginas en papel de seda capaces de crear una atmósfera súper auténtica.








